miércoles, 31 de octubre de 2012

Ciclistas contra los excesos de velocidad en Valencia

 Interesante iniciativa de los ciclistas de Valencia. Se proponen denunciar los lugares de la ciudad donde los límites de velçidad son excedidos habitualmente. La iniciativa es muy sencilla, se han comprado un radar móvil (como los que utiliza la policía) y se disponen a comprobar la velocidad de los coches en las calles que proponen desde el muro de Valenciaenbici. Luego en el blog Cazavelocidades irán colgando los resultados.

¿quienes son?

"Cinco ciclistas de Valencia y su entorno, vinculados a Valencia en Bici, hemos formado un grupo de trabajo, hemos adquirido un pequeño radar manual y nos disponemos a realizar mediciones de velocidades de los coches, motos y buses que circulan por Valencia. Queremos comprobar a qué velocidades máximas habituales se circula por la calzada de esta ciudad: sospechamos que se corre mucho más de la cuenta, pero queremos certificarlo con un protocolo de mediciones aceptablemente científico. Esperamos hacer públicos los resultados en el primer trimestre de 2013. Gracias por el interés. No corras. ;-)"

La verdadera historia de cómo circular en bici en Valencia

Publicado en Ritameirrita


Circular por la calzada no es tan arriesgado

ciclocalleCircular hoy en bici por Valencia no es más arriesgado que hacerlo en otros medios de transporte. La circulación en calzada, lejos de lo que la gente cree, no entraña más riesgos que los que pueda correr un motorista al que a la exposición que sufre, por ser su cuerpo la carrocería, se le suma la velocidad que puede alcanzar. De hecho, y a diferencia de lo que suele ocurrir en carretera, donde muchas veces el ciclista pasa desapercibido (de ahí la razón del por que se quiere circular en paralelo o en grupo) son raros los accidentes por alcance por detrás. En ciudad, el conductor está mucho más atento a lo que ocurre delante suyo, pues son múltiples los obstáculos que puede encontrar. Los accidentes suelen venir entre otras cosas de puertas de coches estacionados que se abren, incorporación a la vía por donde circula el ciclista de vehículos, intersecciones, adelantamientos sin guardar distancias y cierre de la trayectoria del ciclista por parte de vehículos que quieren abandonar la vía por donde circula el ciclista. Así pues, al ciclista urbano, para circular seguro sólo le basta con colocarse en el centro del carril y hacerse visible, tomar posesión de su espacio. De esta manera, obliga a ser adelantado por el carril contiguo y no por el mismo carril por donde circula, evita los accidentes por abertura de puertas y marca mejor su espacio, evitando que se le cierre el paso en los giros que hacen otros conductores para tomar otra calle. Incluso, sería interesante que se autorizara (cosa que no ha querido hacer el ayuntamiento en su ordenanza) a ir en paralelo de a dos dentro de un carril de circulación, para así reforzar todo lo dicho.
Lo de ir por la acera, no es ninguna solución individual válida ni mucho menos colectiva ¿De que sirve un ciclista en la acera? ¿Para crear molestias e incluso accidentar a los peatones? ¿Para seguir dando carta blanca al automóvil en la ciudad? Un ciclista por la acera es la anti imagen del ciclista urbano solidario y responsable que ha sido hasta ahora.

La paradoja de la falsa seguridad del carril bici

martes, 30 de octubre de 2012

Historia de una bicicleta secreta (y sorteada)



papeleta


Publicado por MasPublico SEVILLA //

“En apoyo a los compañeros detenidos defendiendo nuestros derechos en la huelga general del 29-M”, es la frase principal que se puede leer en las papeletas para el sorteo celebrado el viernes de la que ya se conoce como la “bicicleta secreta”, por haber pertenecido a Luis, un joven policía que durante medio año se infiltró en los movimientos sociales de Sevilla. Tras ser descubierta su verdadera identidad, Luis dejó atrás su inseparable bicicleta en una rocambolesca huida.
Fue en septiembre de 2011 cuando Luis, un joven de 26 años, rubio y musculado, comenzó a integrarse en el 15-M de Sevilla, movimiento que usó como puerta de entrada al resto de colectivos sociales y de la izquierda alternativa de Sevilla. Fue una joven la que dio la voz de alarma. Reconoció al chico como un antiguo camarero de una famosa discoteca de la ciudad y que por aquel entonces preparaba oposiciones para ingresar en el Cuerpo Nacional de Policía. El infiltrado negó ser ese camarero al ser preguntado por la chica.

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